¿Quién soy?


Soy Sebastián Bravo. Tengo 48 años y estoy casado con Margarita, juntos somos los papás de Asunción. Los tres formamos una gran familia. Vivimos en Buenos Aires, Argentina. Los fines de semana salimos de la ciudad para descansar, pasar tiempo con amigos y, por sobre todo, conectar con la naturaleza y nosotros mismos.

En un momento me hice una pregunta que fue punto de partida y a la vez me dio gran impulso: “¿Porqué las personas dicen lo que dicen y hacen lo que hacen? ¿Qué las motiva?”. En ese preciso instante en mí todo cambió. De ahí en más me sentí muy atraído por las formas de pensamiento. Busco aprender acerca de las convenciones culturales y sus implicancias. Estoy convencido que hacemos y somos según la cultura en la cual crecimos: nuestra familia, amigos y nuestras experiencias y, además, de todos y cada uno de los contextos de los que participamos. Al final de cuentas y como dijo alguna vez Ortega y Gasset “cada persona es un mundo”.

Desde aquel entonces siento el firme llamado de ayudar a las personas a dar cuenta de las conversaciones que (se) tienen, las que están a la vista y las que no también. Porque todo lo que hacemos comunica. Siempre hay una intención. Un trasfondo. Un fin. Ponerlo arriba de la mesa sirve para conocernos más y mejor. En particular cuando no conseguimos que nuestros diálogos nos lleven a donde queremos llegar. Es ahí cuando sentimos frustración, enojo, miedo, ansiedad, repulsión…Y hacemos lo que nos sale, lo que podemos con la información que tenemos. Cuantas veces pensamos estar en el camino correcto y sin embargo no obtuvimos lo que queríamos. No siempre el mapa resulta ser el territorio.

Relativo a mi formación, estoy licenciado en Relaciones Públicas con especialización en vínculos e identidad. También me certifiqué como Coach. Gracias a la Ontología aprendí que los seres humanos tenemos tres dominios principales: lenguaje, emociones y cuerpo. Ello me dio una hoja de ruta. Me formé en operaciones del lenguaje verbal y no verbal. Me especialicé en emociones. También en cuestiones actitudinales.

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