¡Hola! ¡Bienvenido!

En IDEM nos dedicamos al verdadero “yo” de las personas: su esencia. Aquello que te hace único y te distingue de los demás. Entonces llega la pregunta dificil. ¿Cómo hay que ser para ser? Hay muchas respuestas a una pregunta tan simple y compleja a la vez. Algunos identifican el ser con el “dejar fluir”, otros con el “recordar”, otros lo asocian a la confianza o a la fe. Como vemos, no existe una única respuesta al interrogante, hay tantas acepciones como quieras que haya. Lo importante, y esto es lo que intentamos destacar, es que viniste al mundo siendo un ser armónico y perfecto; con todos los atributos para transitar tu camino feliz y así poder realizarte. LLegas al mundo, como dice Terry Guindi Lopata, sano, feliz, abundante, libre, con los elementos y capacidades para llevar adelante cualquier situación.

Pero, producto del mundo en que vivimos, nos enseñaron y aprehendimos que nunca nada alcanza; siempre, de lo que sea, hace falta un poco más. Somos eternos insatisfechos. Vivimos en una sociedad en la que parecería que nada ni nadie es suficiente. Valemos y somos por lo que tenemos: dinero, relaciones, un puesto de trabajo, una profesión, posesiones materiales, etc. Con esto no descalificamos el tener, pero cuestionamos el hacerlo por el sólo hecho de acumular y en función de ello des-atendendemos lo que entendemos realmente importante. Estamos insertos en una sociedad que nos demanda “tener para ser”.

Este “tener” no sólo nos daría autoridad sino que también legitimaría nuestro pensar. Creemos ser objetivos… Creemos tener razón… Creemos ser dueños de la verdad… Estas falsas creencias nos apartan ególatramente de nuestro “sí mismo” y del mundo.. Nos olvidamos que somos parte una gran conciencia colectiva; todos somos UNO.

Negar ser parte de esta conciencia colectiva es la semilla de la hambruna, las guerras, la miseria, la corrupción o enfermedades autoinflingidas.

Sin ir tan lejos ¿te detuviste a hablar con algún desconocido por la calle o en el colectivo? La última vez que te tomaste un taxi, ¿que aprendiste del taxista? ¿Sos de saludar al colectivero? ¿Y al del kiosco? ¿Decís “gracias” y “por favor” aunque estés pagando por ello? ¿Agradecés (a Dios o al universo) al inicio y cierre de cada día? ¿Decís perdón cuando faltás a la verdad, caes en la equivocación o simplemente rompes una promesa o acuerdo?

Nuestro postulado es que “un mundo mejor es posible sólo si vibramos en la frecuencia del amor”. Para ello IDEM se constituye con el fin de “ser un canal transformacional para llegar al sí mismo. Ser un facilitador que, sirva de vehículo para que desarticules determinadas conductas o estructuras (capas) que limitan al ser que deseó venir a este mundo”.

Si cambiaras el angulo de tu mirar y salieras de tu zona de confort, vas a expandir tus horizontes. Nada cambia, pero si yo cambio, todo cambia.

Apoyos IDEM 2015

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